El zapatismo visto desde Rusia

Chto Delat

Chto Delat? El zapatismo visto desde Rusia

Existen algunas prácticas comunicativas que muestran un origen y una continuidad entre un momento crucial de los desbordamientos del arte de vanguardia hacia la política revolucionaria -la Unión Soviética en la década de 1920- hasta las prácticas de experimentación expresiva y comunicativa que tienen lugar en el marco del actual ciclo de conflicto de comienzos del nuevo siglo. Esas prácticas son la materia de reflexión de un libro editado por Marcelo Expósito, con colaboraciones de Brian Holmes, Devin Fore, Christina Kiaer, Dmitry Vilensky (Chto Delat?), Hito Steyer. Se trata de “Los nuevos productivismos”, Barcelona, MACBA y Universitat Autònoma de Barcelona, 2010.

Uno de los ejemplos más interesantes es el colectivo ruso Chto Delat?, que reconoce en las influencias iniciales de su trabajo, desde 2003, el impulso y la inspiración del zapatismo. Así, dedican varias de sus publicaciones a la creación de espacios autónomos, a la polémica entre revolución y rebeldía o que en el número 8 de su
newspapers hablan explícitamente de sus “camaradas zapatistas”.
https://chtodelat.wordpress.com/2008/11/25/reader-8/

Como introducción a su trabajo, sirva el artículo
“Desde Rusia, con amor: el zapatismo visto desde el otro lado del mundo”, de Eliana Gilet en desinformémonos (19-2-2016):

¿Cómo se dice Zapatista en ruso? ¿Qué influencia pudo haber tenido el movimiento autónomo que tiene su epicentro en la Selva Lacandona chiapaneca a miles de kilómetros de distancia, en la gélida San Petersburgo? ¿Qué puentes pueden trazarse entre el idioma tsotsil, tseltal, tojolabal, chol, mame y zoque con el ruso que se escribe en alfabeto cirílico?

Fue Oleg Yasinsky, el periodista ucraniano independiente, ahora residente en Chile quien hizo el vínculo. Chto delat es un colectivo fundado en 2003, en San Petersburgo entre un grupo diverso de artistas, cineastas, filósofos, escritores. ¿Qué los unió? Su intento por politizar las manifestaciones culturales, a través de una práctica autónoma. Y ahí el zapatismo fue el eslabón clave que les mostró como hacerlo. Dimitri Vilenski es uno de los integrantes de este colectivo que estuvo en México, en un primer viaje de exploración para un proyecto ruso sobre la actualidad y vigencia del Zapatismo. Y cómo sus semillas han viajado a lugares inimaginables.
“Fue Oleg Yasinsky quien comenzó a traducir los documentos del Subcomandante Marcos y de los zapatistas. Para el año 2000 ya era bastante conocido entre la gente de la cultura y de la inteligentzia”
Explica Dimitri que los rusos tienen una relación particular con la literatura latinoamericana. “En este caso, la gente se sintió inspirada porque veíamos una mezcla muy interesante de la escena cultura y la política. Para mi generación fue uno de los momentos de re-politización tras la Perestroika.”

¿Qué fue lo que los cautivó del zapatismo?

“Que tenía un lenguaje totalmente nuevo para expresar las cuestiones políticas.” Explica Dimitri que además de a la gente de su generación, que ahora ronda entre los 40 y 50 años, el zapatismo tuvo una influencia importante en el movimiento anarquista ruso. Habla en presente en su inglés de consonantes fuertes. La influencia que el zapatismo “tiene”.
“En San Petersburgo, en la Rosa’s House of Culture (Casa de la Cultura Rosa Luxemburgo) hay iniciativas de pequeños grupos políticos activistas, trabajo social, y también hay un cine club. Un día veo un anuncio sobre una nueva película sobre los Zapatistas, que iba a ser presentado por su director. Fui para encontrar a tres personas de mi comunidad en San Petersburgo, que vinieron a Chiapas y vivieron allí dos años. Filmaron. Hicieron un documental completo al respecto, con imágenes originales. Lo sorprendente es que es gente muy joven, de 22 o 23 años. Esto muestra que una nueva generación, la que tiene la edad de mis hijos, sigue inspirada por lo que se vive en Chiapas.”

¿Qué fue lo que lo inspiró a él del movimiento zapatista?

“Nos habló de lo que estábamos buscando. Tienes que pensar que crecimos con una retórica marxista – leninista muy fuerte. Una retórica que se vació. Cuando ya no puedes usar a tus referentes, cuando tienes un lenguaje que ya nadie cree, que ya nadie entiende, estás acabado. Entonces los zapatistas nos demostraron otro mundo, en la manera en que hablan de la democracia, la horizontalidad, política, dignidad, sobre tantas cosas, pero en un lenguaje completamente diferente. Esa fue la clave.”

¿Por qué cree este ruso que vale la pena viajar medio mundo para filmar hoy, 21 años después del alzamiento, en las comunidades indígenas? ¿En qué radica su importancia?


“El Zapatista fue uno de los primeros que marcaron el tono en el pensamiento político de la izquierda. Influenciaron pequeñas comunidades en Rusia, Francia, en Italia, en el Reino Unido. Fue algo internacional, que cuando lo compartes, pasas a integrar una comunidad.”
Dimitri explica que es el zapatismo el que permite entender mejor cómo se están dando las luchas a nivel mundial, la situación internacional, el panorama de un movimiento mundial que se manifiesta por lo bajo, en lo chiquito. “Creó la demanda de un nuevo tipo de política. Eso es lo que simboliza Chiapas.”

¿Cree Dimitri que aún sucede?


“Para responder esa pregunta es por lo que estoy aquí”
El proyecto. El colectivo tiene una serie de producciones en las que se mezclan los géneros de manera avasallante, el musical, la opera, la política, el cine. Explican que para este proyecto, que comenzará a realizarse formalmente en abril, les interesa vincular la actualidad zapatista con el aniversario de los cien años del comienzo de la Revolución Rusa de 1917. Suele decirse que el siglo xx comenzó con ese hito histórico, explica Dimitri, y mucha gente dice que la zapatista fue la última revolución del siglo pasado. “La narrativa de la ficción tratará de revelar como cambió la política del siglo xx y por qué.”




Se pueden seguir sus producciones y propuestas, en inglés y ruso, en su web
http://chtodelat.org


Como ejemplo, un par de sus producciones audiovisuales subtituladas al español:

Partisan Songspiel. Belgrade Story (Cantata partisana. Una historia de Belgrado) 2009

La película presenta el análisis de una situación muy particular. Comienza con la representación de la opresión política (evacuaciones forzadas) que el gobierno de la ciudad de Belgrado ejerció sobre la población gitana de la comunidad de Belleville con motivo de la Universiada 2009. A la vez se ocupa de un mensaje político más universal: la existencia de los opresores y los oprimidos.

https://vimeo.com/18712786


Perestroika Songspiel. Victory over the Coup (Cantata perestroika. Victoria sobre el golpe de Estado) Chto Delat? San Petersburgo, Rusia, 2003

Se trata de un vídeo estructurado en forma de canto que muestra y analiza un episodio clave que tuvo lugar durante el período final de la Perestroika en la Unión Soviética. En agosto de 1991 se produjo un levantamiento popular sin precedentes, que supuso el fin del período soviético y fue valorado en Occidente como el triunfo final de la democracia en Rusia. La obra forma parte de la trilogía Songspiels que el colectivo Chto Delat? realizó entre 2008 y 2010, en la que utiliza el término creado por Bertolt Brecht («songspiel») como perversión del «singspiel» (la ópera popular alemana). El vídeo ironiza así sobre la épica que tinta procesos históricos determinantes, como el que supuso el fin definitivo de la guerra fría, y juega a una reescritura distanciada de la historia. La obra se inscribe en la línea de actuación de una serie de artistas provenientes de Europa del Este que trabajan a partir de los procesos de transformación de Occidente. A través de su obra, Chto Delat? propone visiones alternativas a la narración dominante desde la distancia generacional respecto al período tratado, y persigue la recuperación del significante social y de los cambios de lo político y el sujeto, en diálogo con el pensamiento poscomunista y poscolonial.

https://vimeo.com/18563431

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Veinte aniversario de los Acuerdos de San Andrés

ASA

20 aniversario de la firma de los Acuerdos de San Andrés
Los derechos de los pueblos indígenas

Aunque diversos autores (Tello, 1997; de la Grange y Rico, 1998) remarcan críticamente que las demandas iniciales del EZLN no recogían aspectos específicos de reivindicaciones indígenas, después de la tregua de enero acentuó su perfil indigenista. El propio Tello reconoce que “lo cierto es que las alianzas que construyeron los zapatistas al estallar la rebelión estaban cimentadas en la base de un discurso que no era autoritario. Ese discurso adquirió más tarde una dimensión indígena que no tenía en su origen el EZLN”.

Ese cambio era obligado porque el contacto con los indios transformó la naturaleza del movimiento:
“Los zapatistas, al final, encontraron en la causa de los indios lo que tanto les hacía falta: un proyecto viable
y riguroso, bien pensado, apoyado por una parte importante de la población, que pudiera sustituir lo que había sido su proyecto histórico: la lucha por el socialismo”
(Tello, 2004, 62).

La aparición del EZLN sirvió de catalizador de un nuevo movimiento indio en México, sobre las bases de las demandas étnicas del movimiento indígena nacional que, tras una lucha de décadas por sus derechos, se acercó al EZLN para solidarizarse con él y darle legitimidad como movimiento indígena. Todo el proceso de organización indígena desde el Congreso Indígena de San Cristóbal de 1974, el surgimiento de un nuevo liderazgo, las luchas de 1992 y por los intentos de desarrollo de los cambios constitucionales al artículo 4 habían permitido la formación y expansión de gran cantidad de organizaciones indígenas y una rearticulación de las comunidades y regiones. El zapatismo no inventó la lucha indígena pero le dio una dimensión nacional, estimuló su crecimiento, unificó muchas de sus corrientes, sistematizó experiencias y demandas (Hernández, 1998, 86-94). En los primeros diálogos de la catedral en febrero de 1994, a pesar de que es sólo uno de los puntos de su agenda, el EZLN expresa demandas étnicas precisas y se declara a favor de la autonomía indígena. Ese mismo tema fue el eje tratado en las primeras negociaciones de San Andrés. Su identidad como ejército indígena generó fuertes simpatías entre la población nacional y contribuyó a que el Poder Ejecutivo lo aceptase
como interlocutor legítimo para poder negociar, en vez de seguir tratándolo como un grupo terrorista manipulado desde el exterior (Pérez, 2005).

Al enlazar sus demandas originarias de democracia, justicia y libertad con la exigencia de la autonomía indígena, el EZLN creó una tribuna de discusión de alcance nacional. En el seno del movimiento indígena existían al menos dos grandes bloques: la experiencia comunalista de Oaxaca, que dio lugar a la aprobación en agosto de 1994 de una Ley que permitía la elección de sus representantes municipales por “usos y costumbres” sin la intervención de los partidos políticos; y la que agrupaba a la mayor parte del movimiento indígena en torno a la reivindicación de la autonomía en forma de Regiones Autónomas Pluriétnicas (RAP), entendidas como espacios de gobierno entre el municipio y el gobierno estatal, en el que se agruparían municipios con población india en una determinada región. Esta corriente se expresaba
fundamentalmente en la Convención Nacional Indígena y en la ANIPA. La experiencia zapatista de creación de un gran número de concejos municipales que se empiezan a coordinar a nivel regional, con reconocimiento de un amplio sector popular, al margen de su no reconocimiento oficial, es una de las
experiencias concretas de un modo de construir la autonomía desde abajo mientras se negociaba con el gobierno (Hernández, 1998, 96-98).

Al proceso de negociación de San Andrés, el EZLN invitó a una amplia delegación de asesores en la que encontraban lugar de confluencia e interlocución las más diversas ramas de los movimientos indígenas y campesinos, intelectuales y miembros del nuevo liderazgo indígena. Se realizó un Foro Nacional Indígena en enero de 1996 con la asistencia de cuatrocientos delegados de casi todo el país y en él se expresaron claramente la diversidad de opciones unidas en un tema común: la redefinición de la relación del estado mexicano con sus pueblos indígenas. Ese Foro es el origen del proceso de rearticulación del nuevo movimiento indígena mexicano, que luego se expresaría en octubre de ese año con la formación del Congreso Nacional Indígena, en su corriente más cercana al zapatismo. Una corriente expresada en la constitución de un movimiento compuesto mayoritariamente por indígenas
que hacen propuestas para todos, con la precisión de no plantear reivindicaciones etnicistas (Hernández y Vera 1998, 33-46).

Tras seis meses de debates, consultas y tensión por diversos incidentes, el 16 de febrero de 1996 se firmaron los Acuerdos de San Andrés sobre Derechos y Cultura Indígena. Aunque eran considerados sólo un acuerdo mínimo que no reflejaban, como es natural, las posiciones de ambas partes, constituían
el primer avance serio en el camino de la paz. Se trata de cuatro documentos, que recogen un pronunciamiento conjunto sobre la necesidad de establecer un nuevo pacto entre los pueblos indios y el estado y las características que este debe tener55, expresado en propuestas legislativas que se enviarían al
Congreso de la Unión para su aprobación. También había incluidas reformas concretas para Chiapas en diversos temas como autonomía, derechos políticos, sociales y culturales o de las mujeres.

En esencia, los Acuerdos estipulaban:
a) el reconocimiento de los pueblos indígenas en la constitución y su derecho a la libre determinación en un marco constitucional de autonomía.
b) La ampliación de la participación y representación políticas. El reconocimiento de sus derechos económicos, políticos, sociales, y culturales como derechos colectivos.
c) La garantía del acceso pleno a la justicia. El acceso a la jurisdicción del estado. El reconocimiento de sus sistemas normativos. El respeto a la diferencia.
d) La promoción de las manifestaciones culturales de los pueblos indios.
e) La promoción de su educación y capacitación, respetando y aprovechando sus saberes tradicionales.
f) El impulso a la producción y el empleo. La protección a los indígenas migrantes (Hernández, 1998, 106).

La exigencia del cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés se convirtió desde 1996 en el principal detonante del activismo zapatista, frente a la política del presidente Zedillo de estimular la acción de los grupos paramilitares que fue especialmente dura en los años siguientes, como muestra la masacre de Acteal en la que murieron 45 personas en diciembre de 1997, así como los intentos de desmantelamiento de municipios zapatistas y el estrechamiento del cerco militar en la zona de conflicto.

A esta política dura de Zedillo, el EZLN respondió no de forma armada, sino con el intento de superar el cerco y exigir el cumplimiento de los acuerdos con movilizaciones pacíficas y consultas a la ciudadanía. Primero envió a la capital en octubre de 1996 a la
comandanta Ramona al primer Congreso Nacional Indígena (CNI). Después, envió a 1.111 zapatistas que marcharon hasta el Zócalo de la capital en septiembre de 1997, para asistir a la creación del Frente Zapatista como organización civil política zapatista. En 1999 organizó una consulta para preguntar a la sociedad civil si apoyaba o no los Acuerdos de San Andrés, la vía del diálogo y el regreso de los soldados a los cuarteles. Cinco mil delegados zapatistas viajaron a todo el país para explicar y apoyar la consulta. Fue realizada en marzo de 1999 y participaron casi tres millones de mexicanos que de manera mayoritaria dieron su aval a los Acuerdos. La exigencia de su reconocimiento en forma de aprobación de la llamada Ley COCOPA fue la reivindicación central de la Marcha de la Dignidad Indígena en 2001, que culminó con el discurso de la comandanta Esther ante el Congreso de la Unión el 28 de marzo de 2001.

(Lario, Manuel (2015):
Los armados de la palabra. Tesis doctoral, Universidad de Murcia, páginas 120-122)

Sobre la vigencia de los acuerdos, es útil la lectura del artículo de Beatriz Zalce en desinformémonos
http://desinformemonos.org.mx/los-acuerdos-de-san-andres/

El contenido de los acuerdos se puede consultar en
http://www.cedoz.org/site/content.php?doc=400

Muy interesante y esclarecedor es el programa de televisión sobre los acuerdos en el que intervienen Luis Hernández y Ramón Vera, que asistieron a los mismos como asesores del EZLN
https://www.youtube.com/watch?v=fKrYPTXl-Ro

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14 de febrero: día de homenaje a los muertos zapatistas

fln

El 14 de febrero los zapatistas homenajean a sus muertos. La fecha elegida es en homenaje a la caída de una casa de seguridad de las antiguas FLN en Nepantla, Estado de México en 1974 en la que murieron varios de sus militantes. Es la fecha elegida por Marcos para dar a conocer, por ejemplo, los nombres de los milicianos zapatistas muertos en la insurrección de enero de 1994 en un comunicado fechado ese día en 2004. También Marcos se sirve de esda fecha para recordar el juramento de ingreso que prestaban los militantes de las FLN desde 1969, como muestra el siguiente texto.
“Hoy, 14 de Febrero es el día en que los zapatistas recordamos a nuestros muertos...
Relación de hechos
Hoy día sexto del mes de agosto de 1969 estando prevenida la historia, el café amargo, el tabaco por terminarse, la tarde por fenecer y todo adecuado para conspirar contra las sombras y tinieblas que opacan el mundo y su sol, los abajo firmantes comparecen ante mí, la Patria, para declarar lo siguiente:
1.- Que los abajo firmantes renuncian a su hogar, trabajo, familia, y estudios y a todas las comodidades que sobre la miseria de los demás se ha acumulado en manos de los menos.
2.- Que los abajo firmantes renuncian a un futuro vendido en abonos para disfrute individual.
3.- Que los abajo firmantes renuncian también a la coraza de indiferencia frente al sufrir de los otros y a la vanagloria de un lugar entre los poderosos.
4.- Que los abajo firmantes están dispuestos a todos los sacrificios necesarios para luchar calladamente sin descanso para hacerme a mi, la Patria, libre y verdadera.
5.- Que los abajo firmantes están dispuestos a padecer persecución, calumnias y tortura e incluso morir si es preciso para lograr lo señalado en el punto 4.
6.- Que yo, la Patria, sabré guardarles su lugar en la historia y velaré por su memoria. Como ellos velaron por mi vida.
7.- Que los abajo firmantes dejan bastante espacio abajo de sus nombres para que todo hombre y mujer honestos firmen este documento y llegado el momento lo rubrique el pueblo entero.
No habiendo más que decir y sí mucho por hacer, los abajo firmantes dejan su sangre como ejemplo y sus pasos como guía. Heroica y respetuosamente ¡Vivir por la Patria! o ¡Morir por la libertad!
Manuel, Salvador, Alfredo, Ma. Luisa, Soledad, Aurora, Gabriel, Ruth, Mario, Ismael, Héctor, Tomas, Amanda, Ricardo y siguen firmas de los que habrán de vivir luchando en este país de dolorosa historia llamado México. Abrazado por el mar y pronto por el viento a su favor.
Capitán de Infantería Insurgente Marcos”.



Se puede encontrar información sobre lo ocurrido ese día en
http://guerrasuciamexicana.blogspot.com.es/2009/02/nepantla-35-anos-de-olvido-y-silencio.html
Una película documental recuerda lo ocurrido en Nepantla, en la Casa Grande…
https://www.youtube.com/watch?v=BM_a0ib2S70

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