ARTE

El ámbito artístico, en sus diversas variantes, ha sido un territorio muy fecundo para el zapatismo. No sólo en el arte popular o en la artesanía, donde las muñecas zapatistas de trapo que se venden en San Cristóbal han llegado a convertirse en un icono regional, sino en lo más vanguardista del arte comercial o del artivismo. Las famosas
muñecas de trapo zapatistas surgieron a un escaso mes de la irrupción de enero de 1994 y no son obra de sectores simpatizantes zapatistas, sino que responden a una demanda de un periodista español que se lo sugiere a unas artesanas chamulas. Actualmente, se han convertido en todo un motivo característico de venta y atracción para el turismo en San Cristóbal. También hay que citar en este apartado las otras muestras de artesanía popular, como los bordados o las pinturas populares con motivos zapatistas.

Muy temprano hay ejemplos de ello, como muestra en 1994 la obra pionera del artista gráfico norteamericano Mike Arts que, sobre unas fotografías del mexicano Heriberto Rodríguez, fabricó dos series
de sellos de correos que fueron utilizados en correspondencia entre Estados Unidos y México y, cosa curiosa, consiguieron su cometido de servir de estampillas.

En cualquier caso, críticos como Debroise y Medina afirman que el impacto del zapatismo en el arte tardó menos de un año en verse reflejado, especialmente en los nuevos centro sociales y artísticos alternativos, como la Panadería, en México D.F. La Panadería se caracterizó por la brutalidad visual, libidinal, estilística de sus actividades. Allí se documentó la emergencia de una nueva actitud artística independiente de la alta cultura, con la crudeza de la cultura juvenil frente a la escalada de violencia del entorno, por medio de la iconografía popular, la musical, o la pornografía. Por ello, en La Panadería, entre otras muchas propuestas, aparecían las nuevos artistas “rebeldes”. Un primer ejemplo de ese impacto se puede rastrear en la exposición “La Feria del rebelde”, de diciembre de 1994, a cargo de
Vicente Razo e Itala Schmelz, con rasgos zapatistas com ola utilización del emblemático pasamontañas. Lo mismo sucede con otros artistas como Mariana Botey o Artemio, donde es determinante en su desarrollo la presencia de internet. Así, el trabajo de Ricardo Domínguez a través del EDT sirvió también para enganchar a otros artistas como el multidisciplinario Fran Illich, que luego sería uno de los más comprometidos con el zapatismo.

También es de destacar la influencia que el zapatismo ejerció sobre el arte activista fuera de México. En 1995 se organizó en México, por parte del CLETA, un Encuentro de arte popular y revolucionario. La convocatoria estimuló la participación de artistas activistas españoles, como Santi Barber, Curro Aix, Marcelo Expósito o Jordi Claramonte, entonces ligados al movimiento por la insumisión al servicio militar. Varios de ellos participaron en el encuentro y en acciones teatrales y performances en D.F. y en Chiapas, experiencia que luego se trasladaría aquí a grupos como La Fiambrera Obrera y en otros países, a experiencias de arte de contexto como Ne Pas Plier, Afrika Groupe, Indymedia y Reclaim the Streets.

En el campo gráfico destaca enseguida la obra pictórica naif, reflejada en murales, carteles o tarjetas postales, de la pintora chilena Beatriz Aurora, simpatizante del zapatismo afincada en San Cristóbal, que se ha convertido en creadora de las más reconocibles imágenes gráficas del zapatismo. En el terreno gráfico, son también de destacar que los más reconocidos artistas callejeros internacionales también han apoyado al zapatismo o utilizado su imagen. Es bel caso del propio
Banksy, que en 2000 visitó la selva Lacandona y allí dejó al menos tres murales en zona zapatista, como varias pintadas en San Cristóbal, mismos que también han sido usados para recabar fondos para proyectos de solidaridad con las comunidades indígenas. Lo mismo se puede decir de su amigo y colaborador norteamericano Frank Shepard Fairey, Obey, que también utiliza la imagen del subcomandante o de mujeres zapatistas en sus obras y que reconoce que envía parte de los beneficios que ello le reporta a apoyar los proyectos de vídeo comunitario indígena de Promedios en Chiapas. También hay que citar la obra del artista chicano Ernesto Yerena Montejano.


En la realización de murales, aunque fuera de la zona zapatista, y más canónicamente mexicanos, hay que nombrar la obra de Antonio Ramírez, discípulo de Rivera, y su esposa, la artista mazateca oaxaqueña Domitila Domínguez, integrantes del Colectivo Callejero de Guadalajara, que han venido acompañando artísticamente al zapatismo desde 1994. Si en 1996 editaron un calendario dedicado al EZLN o varios libros sobre textos de Marcos ilustrados por ellos, tanto en México (1996) como en Estados Unidos (1999), en 2000 Ramírez firmó el mural Sueño y pesadilla del poder en la Casa del Arte de la Universidad de Guadalajara, en Zapotlán El Grande. También pintó otro mural en el Congreso de Jalisco en 2007, titulado Luz y tinieblas en nuestro andar, el fresco mide 180 metros cuadrados y fue concebido como un homenaje al pueblo de México y una “crítica constructiva” al poder del dinero, representado por un arquero asesino que lanza flechas con cabeza de televisor, un símbolo sobre los medios como cuarto poder. Ese gran arquero es adorado por los otros tres poderes, incluyendo un hombre trajeado que representa a los diputados. Frente a ellos, hay personajes que protestan, incluyendo encapuchados como los zapatistas. El mural intenta plasmar las luchas contra el poder desde la visión de los de abajo, de forma que levantó una fuerte polémica por su contenido y no sólo no gustó a los diputados, sino que incluso presenta desperfectos atribuibles a su disgusto y algunos llegaron a expresar su deseo de borrar un mural que ellos mismos habían encargado.

Fran Ilich realizaba intervenciones artísticas ligadas a los movimientos sociales, también en el campo musical, como su obra Critical audiology, en 2004, una mezcla de música digital y reflexiones teóricas sobre movimientos urbanos y sociales como el zapatismo, la resistencia civil, el racismo y el machismo. En 2006 acudió en Chiapas a los debates de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y a su regreso a la capital, puso en marcha dos proyectos de inspiración zapatista: una red de comunicación de servidores independientes a escala
mundial, para permitir una comunicación permanente a través del servidor autónomo possibleworlds.org y su proyecto de banco virtual de apoyo a actividades sociales, spacebank.org. Por medio del servidor alternativo garantizó en momentos críticos de 2006 la existencia de la nueva página web zapatista, atacada por el gobierno mexicano en una nueva batalla cibernética. Publicó varias de sus reflexiones sobre cultura zapatista en la revista que editaba, Sabot, con la que fue invitado a participar, en 2007, en la recopilación de magazines de la muestra Documenta 12 de Kassel. Este mismo año, publica su novela Tekno Guerrilla (2007), una historia de la generación de grafiteros de Tijuana, el HEM (Hecho en México), en la que el joven protagonista, Bruno, en el tránsito a los 18 años, entre 1993 y 1994, muestra el impacto de la irrupción zapatista en la juventud skatera y grafitera. Pero la muestra más definitoria de su voluntad transdisciplinaria es su apuesta por la utilización de las telenovelas como un medio excelente para comunicar ideas y experiencias cotidianas. Buena muestra de ello es su intervención de la mano de una telenovela alternativa 2.0, jugando con figuras y mitos populares y parodiando varias famosas telenovelas comerciales, como la colombiana Betty la Fea, la mexicana Rebelde o la estadounidense Ugly Betty de Salma Hayek. Este es el caso de sus telenovelas Adri la Fea y Rebelde, colgadas en YouTube y que ocasionó una polémica con Televisa por violación de derechos artísticos.

Por último, citaremos algunos ejemplos de artistas contemporáneos que plantean su producción
desde un punto de vista político enfocado hacia las comunidades indígenas, pero cuya distribución material se sitúa en la sala del museo de las grandes urbes y por tanto queda ajena en cuanto a su recepción a los miembros de la comunidad a los que toma de referencia o hacia quienes dirige su mirada. Este es el caso del artista conocido como Rigo 23, portugués nacido en Madeira y residente en San Francisco, conocido por su activismo político en favor de presos de Panteras Negras y otros. Aprovechando la celebración en 2009 del “Primer Festival de la Digna Rabia”, y dado que tenía un encargo para llevar a cabo una exposición en Los Ángeles, propone a las Juntas de Buen Gobierno el diseño de un “Programa Espacial Autónomo Intergaláctico” y recaba la colaboración de artistas locales para llevarlo a cabo. El argumento utilizado es la imperiosa necesidad de una flota espacial para poder organizar más “Encuentros Intergalácticos”. Las Juntas se tomaron más de un año para contestarle y finalmente contactó con un artista local llamado Tomás, que visualizó el proyecto como un universo de soles y planetas con pasamontañas y la nave espacial como una mazorca de maíz en la que cada uno de
sus granos tenía ojos y llevaba pasamontañas. En el interior transportaría miniaturas de un árbol, una cancha de baloncesto y un ocelote. El conjunto se culmina con una instalación de puertas y ventanas usadas, pintadas y cubiertas de piezas de artesanía popular, cestería, telas y bordados, producidas en conjunto por artesanos locales. También se muestra un gran mural realizado de manera colaborativa y un vídeo explicativo de la motivación y el proceso de creación de una nave espacial que sirviera para acudir a futuros Encuentros Intergalácticos que ocurrieran fuera de la Tierra, en un proceso que duró tres años. La creación, por tanto, es un elaborado proceso colaborativo, en el que el artista, de quien parte la propuesta, somete a los órganos de decisión de la comunidad la idoneidad del proyecto y se adapta a la visualización formal del mismo desde la cosmovisión particular del grupo. El proceso de producción no es menos intrincado, por la participación de más de un centenar de artesanos locales diseminados en distintas localizaciones y la necesidad de coordinación y consenso entre ellos. Además, fue producido
en una estancia en el EDELO en San Cristóbal en 2011.

También vinculada con la producción artesanal, pero muy diferente en cuanto al proceso creativo, se nos presenta la propuesta de Glenn Kaino llamada Untitled (Reverse Inverse Ninja Law) 2007. El título de la obra hace referencia a una teoría elaborada por el propio artista a través del estudio de películas de ninjas, según la cual, en un combate contra guerreros ninjas, las posibilidades de vencerlos son mayores cuanto mayor es su número, siendo imposible la victoria si se lucha contra uno sólo. La pieza, no exenta de humorismo, está realizada con muñecas zapatistas cuya apariencia recuerda a los guerreros ninjas. Esta forma de utilización de las producciones artesanales periféricas recuerda otras instalaciones, como la llevada a cabo por el artista chino Ai-Weiwei.

En el arte activista gráfico destaca la trayectoria de La Otra Gráfica, que utilizarán de forma sistemática el copy left, usando de forma creativa la red como espacio de confluencia, organización y compartición de todos los trabajos, aprovechando las posibilidades de la web 2.0. Alguno de los artistas y colectivos que destacan en este ámbito son Sublevarte Colectivo, Colectivo Hua.Ra.Che, o el Gran OM, desde hace ya casi diez años, con una producción muy ligada no sólo al zapatismo, sino a otros movimientos sociales mexicanos, con una gran calidad gráfica, ligazón a corrientes musicales y juveniles, como la escena rapera. También hay que citar la la creación, a partir de 2011 de la Convergencia Gráfica “Malla”, compuesta por Escuela de Cultura Popular Mártires de 68, Sublevarte Colectivo, Casa Naranja, Hacklab Autónomo, Gráfica de Lucha, Cordyceps, Furia de las Calles, La Otra Gráfica y Justseeds, que plantean acciones entre México y Estados Unidos y que luego se pueden ver replicadas en otros países, como Brasil o Argentina.