CINE Y ZAPATISMO

Cine documental hasta 2001

El acontecimiento zapatista también motivó una creciente estela de documentales sobre lo sucedido desde 1994. En muchos de ellos, el zapatismo ofrecía su versión en imágenes del conflicto, no sólo en entrevistas a diversos medios audiovisuales, sino con producciones independientes o cercanas a sus planteamientos. Así, en los dos primeros años, se produjeron más de sesenta películas documentales independientes. Ya en el primer año, en 1994 podemos encontrar varios: el de más impacto, sin duda, fue
Viaje al centro de la selva, memorial zapatista, dirigido por Epigmenio Ibarra desde la productora Argos. Se trata del primer documental de larga duración distribuido en salas de cine mexicano. Se trata de una narración sobre lo sucedido desde enero a agosto de 1994 con la celebración de la CND. En el estreno, el 21 de septiembre de 1994 en el cine Las Américas, en D.F., participó vía telefónica satelital el propio subcomandante Marcos, lo que hizo “realidad” la ruptura del cerco por el uso de las nuevas tecnologías y alimentó el mito de la ubicuidad zapatista vía internet: el público y las autoridades creyeron que Marcos estaba asistiendo a la proyección, por lo que registraron el local para intentar detenerlo.

En la producción de documentales, destacan los elaborados por Canal 6 de julio. Su primer trabajo es
Fallaron las instituciones (1994), a la que siguieron otros como Todos somos Marcos (1995) o Acteal, estrategia de muerte (1998). En 1995 hay que citar diversos materiales, marcados por la ofensiva militar de Zedillo de febrero. Alguno de ellos es Zapatistas, la tierna furia, producido por la revista libertaria La Guillotina y RAP Digital. El cineasta Carlos Martínez Suárez dirigió Sueños y palabras sabias en 1995, en el que se centra en ligar la historia ancestral de la vida comunitaria de los tzotziles y tzeltales de Chiapas con la moderna lucha de los pueblos zapatistas.

También aparecen en 1995 otros documentales, como
Caravana de caravanas, del colectivo Perfil Urbano, el primero de una larga serie de trabajos, con los que Perfil Urbano se convierte en uno de los principales centros de difusión de documentales identificados con la versión rebelde. De ese mismo año son Bienvenidos a bordo: una bitácora de viaje; Los más pequeños; Aguascalientes, la patria vive; La luz llegará o Tenemos suficientes raíces (1995); de 1996 son Un puente a la esperanza: entrevista con Marcos; Ramona, mujer, indígena, rebelde; Cuentos para una soledad desvelada; en 1997, Mil ciento once y algo más. Quizás el más interesante es Del dolor a la esperanza (1998), largometraje documental en vídeo en el que Carlos Fazio, David Fernández, Gonzalo Ituarte y Francisco Pineda analizan la situación de los indígenas chiapanecos y los sucesos de violencia y enfrentamiento entre la población y el ejército.

Cristian Calónico es un cineasta mexicano que, con Producciones Marca Diablo, viene documentando también de forma asidua lo sucedido en Chiapas. En 1995 comenzó su serie documental con
Chiapas: historia inconclusa. Un año más tarde, logró una extensa entrevista al líder zapatista que se convirtió en el segundo largometraje, entonces de referencia: Marcos. Historia y Palabra (1996), un relato de noventa minutos, sin intervenciones editoriales, en el que Marcos da por primera vez su versión sobre los orígenes del movimiento y la lucha zapatista en México. Le siguieron Juntos por Chiapas (1997), Chiapas: la historia continúa (1998) o Consulta nacional (1999).

En Estados Unidos, en febrero de 1994, 60 Minutes, el programa semanal de noticias más visto en televisión, de la cadena CBS, emitió una entrevista en La Garrucha al subcomandante Marcos, transmitiendo quizás la versión más positiva de un guerrillero en la historia de los medios masivos de ese país. Ante la primera revolución después de la guerra fría, ni los medios masivos norteamericanos saben qué etiqueta ponerle. La entrevista también tuvo su impacto en México, mostrando la diferencia entre el tratamiento televisivo mexicano y el que se daba fuera del país. Una de las primeras producciones independientes en Estados Unidos es
The sixth sun: Mayan uprising in Chiapas (1995), de Saul Landau. Ahí colabora Landau con Epigmenio Ibarra y Hernán Vera. Landau, junto a Sonia Angulo, firmaron en 2000 Maquila: A tale of two Mexicos en el que sigue ilustrando el conflicto sureño de Chiapas en contraposición con las industrias maquileras del norte mexicano.

Fuera de México, en España destaca que ya en 1994 hubiera un documental producido y realizado por el director valenciano Pedro Pérez Rosado,
Chiapas: el dolor del sueño, basado en la figura del subcomandante Marcos y que pretende recoger el dolor de la población indígena. Después, viajó en seis ocasiones a Chiapas durante varios años para filmar un largometraje documental y en 2000 estrenó Las cenizas del volcán (1:23 m.), como una continuación de su primer trabajo de 1994. Rodada en México D.F., y varios lugares de Chiapas (San Cristóbal, Ocosingo, Acteal, y en los Aguascalientes zapatistas de Morelia y La Realidad), Pérez Rosado, documenta el cerco militar y policial hacia los zapatistas, la marginación de los indígenas, el papel de la Iglesia católica, las desigualdades políticas y económicas en Chiapas, o la cobertura de los medios de comunicación. Para ello cuenta con una muy buena selección de personajes y colaboradores. Entre ellos, el fotógrafo Raúl Ortega, el escritor Carlos Montemayor, el obispo Samuel Ruiz, la familia Avendaño, cooperantes o vecinos de San Cristóbal y varios indígenas chiapanecos, como Jesús Vázquez y Ángel Morelia. Para recorrer Chiapas, recurre a la ayuda como guía de la actriz y activista Ofelia Medina o del periodista de La Jornada José Gil Olmos. Es un documental exhibido en diversos festivales y con distribución en salas comerciales españolas y mexicanas, y que obtenido al menos varios premios internacionales.

En 1995, en Europa, hay que citar el impacto del trabajo de las mexicanas Tessa Brisac y Carmen Castillo, para el Canal Arte francés y la belga BRT-TV2,
La verdadera leyenda del comandante Marcos. En 1996, el italiano Gianni Miná presentó en el Festival de Venecia Immagini dal Chiapas. En 1997 destaca De Zapata a los zapatistas, documental francés de Gérard Chaliand y Jérôme Kanapa. Un año más tarde, en 1998, se presenta en los festivales de Berlín y Toronto A place called Chiapas, de la canadiense Nettie Wild. En el mismo año en Estados Unidos hay que destacar Zapatista producida por A big noise film.

También es reseñable, en el ámbito del cine, los apoyos y atención recibida entre los profesionales del sector, en México, y también en Estados Unidos. Una muestra de ello es, en México, el apoyo recibido de dos conocidas actrices mexicanas, Ofelia Medina y Ana Colchero. En marzo de 1996 coincidieron en una reunión preparatoria del I Encuentro americano por la humanidad en Chiapas. También participaron en esa reunión el actor Edward James Olmos y el director Robert Young, expresión representativa de un sector de Hollywood que ha manifestado su apoyo o colaborado en iniciativas: Antonio Banderas, Melanie Griffith, Susan Sarandon, Tim Robbins, o Martin Sheen, que dobló a Marcos en la película de Saul Landau. Ese mismo mes, Oliver Stone acudió a La Realidad a entrevistarse con Marcos. Su visita coincidía con la votación de los premios Oscar, en los que su cinta
Nixon estaba nominada, lo que dio al encuentro mayor publicidad.

El libro
Al son de la marimba (2011) de Gustavo García traza un recorrido por la historia del cine en Chiapas. Dividido en tres capítulos, el último detalla las películas rodadas allí. Desde 1905 a 1994, enumera 37 películas; de1994 a 2011, se hacen catorce. De ellas, al menos cinco (Viaje al centro de la selva, 1994, de Ibarra; Chiapas: historia inconclusa, 1994, de Calónico; Convención de Aguascalientes, 1994, de Mendoza; Chenalho, el corazón de los altos, 2001, de Fragoso; y Corazón del tiempo, 2008, de Cortés) tienen como eje el conflicto chiapaneco y dos más, con conflictos guerrilleros centroamericanos asimilables al chiapaneco, como el de Guatemala (La hija del puma, 1994, de Hultnerg y Faringer, y Hombres armados, 1997, de Sayles), lo que da buena idea del impacto del conflicto en el cine rodado allí.


Vídeo comunitario indígena hasta 2001

Pero no sólo el cine documental mexicano o internacional se hizo eco de la insurrección chiapaneca, sino que el levantamiento también estimuló proyectos que suponían la participación y apropiación indígena de la producción audiovisual. Un ejemplo destacado es el “Proyecto de Medios de Comunicación Comunitaria, A.C”.,
Promedios en Chiapas, que ha permitido que las comunidades zapatistas usen el vídeo como un arma más de lucha política, como un medio para hacer llegar al resto del mundo, sus demandas y acciones.

El proyecto comienza con la inquietud de Alexandra Halkin, realizadora que estaba produciendo un vídeo en Chiapas para una oenegé estadounidense que llevaba una caravana de ayuda humanitaria a las regiones zapatistas en 1995. Era un momento de gran tensión por la ofensiva del ejército federal. Tras constatar la gran presencia de todo tipo de cámaras nacionales e internacionales, también observó el gran interés que los indígenas sentían por los medios técnicos que ella manejaba. El proyecto recibió un fuerte impulso de otros activistas norteamericanos, como Tom Hansen, expulsado de Chiapas en 1997. Fruto de las denuncias por este hecho, al proyecto le llovieron las donaciones, como las del director Oliver Stone, que envió una decena de equipos completos. Desde 1998, la organización binacional Promedios de Comunicación Comunitaria (Chiapas Media Project en Chicago, Estados Unidos) hizo un importante trabajo a través de la donación de equipos y la capacitación de vídeo a los indígenas zapatistas. Se trataba de dotar de los medios para documentar su cultura y transmitir su mensaje, revirtiendo el tradicional punto de vista informativo que viene de fuera, marcado por prejuicios, paternalismo o mala conciencia, y ve lo que quiere ver de estas comunidades. Halkin empezó por tratar del asunto con gente de las comunidades y con miembros de oenegés que trabajaban allí. Ante el interés mostrado, volvió a Estados Unidos con la idea del proyecto y la autorización de los zapatistas para desarrollarla. En ese primer momento, en otoño de 1995, fue fundamental la colaboración de Guillermo Montesinos, Crisanto Manzanos en Oaxaca y Paco Vázquez en México D.F. en la realización de los primeros talleres de capacitación. En febrero de 1998, se realizaron los primeros talleres, en el Ejido Morelia y Oventic, y en julio en La Garrucha. Era una época de gran tensión tras la matanza de Acteal, a las que había que añadir las dificultades técnicas por el deficiente suministro eléctrico, y las peculiaridades de trabajar al modo zapatista, de acuerdo a las decisiones colectivas. La presencia de cámaras en manos de indígenas supuso, en primer lugar, una forma de autodefensa y denuncia. Una primer reflexión importante era que no bastaba sólo con suministrar los medios técnicos, sino que había que ser muy cuidadoso con el papel a desarrollar por los extranjeros, en el proceso, para no establecer relaciones neocoloniales y favorecer la sostenibilidad del proyecto. El primer vídeo producido, La familia indígena (1998) fue realizado en el ejido de Morelia y rodado en castellano. Mucho después se decidió grabar en sus propias lenguas, con subtítulos en inglés, para lograr “mejor distribución internacional”. CMP/Promedios distribuye directamente sus producciones en discos compactos en festivales y conferencias. Un ámbito esencial en la distribución y exhibición ha sido el medio académico, a través de una red en las universidades norteamericanas, especialmente.

Otro grupo de medios indígenas en Chiapas es el Proyecto Videastas Indígenas de la Frontera Sur (PVIFS), ligado a dos instituciones universitarias, el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) y el Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica, Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (CESMECA-UNICACH). Surgido tras la estela del CMP/ Promedios, también organiza talleres y diplomados para jóvenes indígenas y programa foros de vídeo indígena a los que asisten participantes de todo el país. El proyecto arrancó en el año 2000 con un diplomado universitario en antropología visual con especialidad en derechos indígenas.

La Marcha del Color de la Tierra de 2001, la movilización más filmada

Apuntaba Vázquez Montalbán que la marcha zapatista marcó el
in crescendo del discurso público del subcomandante Marcos, de forma que la derecha mexicana culpó al presidente Fox de haber permitido “que un insurgente se convierta en mesías de indígenas a lo largo de 3.000 kilómetros y con todas las cámaras de televisión enfocándolo”. Ese terreno y ese momento ejemplificaba mejor que ningún otro la conversión de Marcos en héroe mediático, ya que centenares de cámaras acompañaban el recorrido de la marcha, bien para realizar informativos televisivos o documentales para el cine. Encontrábamos tanto enviados de las grandes agencias o cadenas televisivas como cineastas de culto, pasando por realizadores aficionados o miembros de oenegés.

En México habría que buscar, evidentemente, la mayor parte de filmaciones. Entre ellas habría que citar algunas ligadas a realizadores largamente relacionados con el zapatismo, como es el caso de Cristian Calónico, que con
Chiapas: historia y Dignidad. La Marcha de la Esperanza (2001) (81:00) de Producciones Marca Diablo, UAM-Xochimilco, firmaría su enésima producción. Otras alcanzaron menos difusión e impacto, como la del realizador independiente Joaquín Guzmán Este es Nuestro Tiempo. Crónica de la marcha del color de la Tierra, u otros títulos anónimos como Tres señales para la paz o Una tormenta desde la montaña: los zapatistas toman la ciudad de México, todas de 2001.

Ligadas orgánicamente al zapatismo hay al menos otras dos producciones mexicanas: una es la
realizada por el FZLN, titulada
La marcha del color de la tierra (2001) (60:00) con imágenes grabadas y cedidas para tal fin por CNI-Canal 40, que consiste en una crónica del recorrido de la marcha durante las dos semanas de su recorrido, desde la escena inicial del desarme de Marcos a la llegada al Zócalo. La segunda aportación destacable sería la realizada por Promedios Palabras zapatistas contra la injusticia (2002) (17:00), que destaca por ser la versión de la marcha tal y como la vivieron en las comunidades rebeldes, para las que la marcha no fue el triunfo que otras versiones querían presentar, sino una parte de una incesante historia de resistencia en la que se ven inmersas. A destacar que este trabajo gozó de una muy interesante distribución en festivales de cine en varios países de América, Europa y Asia.

Sin ligazón “orgánica” con el zapatismo, aunque expresando mucha cercanía, destaca la aportación del documental
El desafío indígena, La Marcha Zapatista (2001) (52:00) producido por DEMOS-La Jornada y La Maroma, con dirección de Inti Cordera. Se trata de un muy buen trabajo documental, una completa crónica de lo sucedido en el recorrido que compagina discursos de la comandancia con múltiples testimonios de personas anónimas o miembros de organizaciones sociales, intelectuales como Carlos Monsiváis, periodistas como Javier Solórzano, artistas como Ofelia Medina, miembros de organizaciones extranjeras, como los monos blancos italianos o un representante de la CONAIE ecuatoriana y políticos perredistas, como Martí Batres. Sin duda alguno, uno de los trabajos más destacables, técnica y políticamente, en México.

Pero no sólo se produjeron documentales, sino que la marcha también inspiró obras de ficción. La primera que muestra como el zapatismo como elemento central es el corto de ficción
Dios te salve (2005), de la directora Cecilia Martínez. El corto plantea una historia en la que se mezclan, de forma provocadora, realidad y ficción. La realidad surge del hecho de que la comandancia del EZLN durmió en un convento de monjas carmelitas en su estancia en Puebla, durante la Marcha del color de la tierra de 2001. Sobre ese hecho real, la realizadora plantea la seducción mística de una monja de ese convento ante la figura del subcomandante Marcos. El reparto contó con un equipo de actores de primer nivel como Vanessa Bauche, Loló Navarro y Ernesto Godoy, quien encarna al guerrillero zapatista y fue rodada con muy buen nivel de producción. El planteamiento utilizaría uno de los leitmotiv más repetidos en México: la conexión mesiánica entre la iglesia católica y el zapatismo, sólo que planteada en un terreno ficcional muy original: el deslumbramiento de sor María ante Marcos la lleva a una especie de revelación mística que se expresa gráficamente en el cartel promocional, con la figura clásica de un Sagrado Corazón de Jesús encapuchado. Esa sublimación no se queda en el terreno místico, sino que se consumaría físicamente. Fue proyectada en diversos festivales y premiada, por ejemplo, en el XXXVI Festival de Huelva como el mejor corto latinoamericano en 2006. También obtuvo el premio a la mejor fotografía en el VI Festival Pantalla de Cristal y el premio al mejor cortometraje de ficción en el Festival de Cine a las Calles, ambos en México.

Fuera de México, habría que citar trabajos en Italia como el de Gianni Mina,
Aquí estamos, (2001) (72:00), básicamente una entrevista a Marcos, con la participación de Manuel Vázquez Montalbán. En Cuba habría que citar Ansias del Alba (2002) documental dirigido por Lily Suárez, del grupo Producciones Caminos.

En España se podrían citar al menos tres trabajos. En el ámbito periodístico destaca
Marcos: el Color de la Tierra, (2001) (38:00) de Ignacio Sánchez, para el programa En Portada de TVE2. También hay que citar el muy interesante trabajo de Ramón Lópes México ida y vuelta (2004) (57:00), de Ediciones del Caracol. Se trata de un trabajo documental, en formato de vídeo-libro que revisita el debate que provocó la marcha en el conjunto de la sociedad mexicana. El tercer trabajo a destacar es Caminantes, (2001, 55:00) de Fernando León, que narra la preparación de la llegada de la Marcha indígena a Nurio, donde se realizó el III Congreso Nacional Indígena, el 2, 3 y 4 de marzo de 2001. El trabajo de preparación y rodaje fue de un mes entre febrero y marzo de 2001. El documental se presentó en varios festivales de cine, como el de Valladolid o el de Sundance y premiado en el Festival de La Habana y Alcalá de Henares de 2001.

Es de destacar que los dos minutos finales de la película, a modo de epílogo, forman parte de lo más difundido y característico del zapatismo audiovisual. De la potencia de este fragmento puede dar buena cuenta la idea de que diez años después, Anonymous utilizó la misma idea en un vídeo aparecido en internet, aunque ahora ya no está disponible, para promocionar la manifestación global de la indignación mundial del 15 de octubre de 2011.

Documentalismo indígena en Chiapas de 2001 a 2014

En el ámbito de las producciones documentales ligadas al zapatismo es necesario recordar que el proyecto de CMP-Promedios continuaba consolidándose y aumentando su caudal de producciones desde 2001. Así, Halki, la coordinadora del proyecto, destaca que, en sus primeros diez años, CMP/Promedios capacitó a varios centenares de hombres y mujeres indígenas en la producción básica de vídeo; construido y equipado cinco centros regionales de medios en territorio zapatista para la producción de vídeo digital, post-producción, audio, televisión vía satélite y acceso a Internet; permitido la producción de 24 vídeos para distribución internacional; y proporcionado los medios para producir cientos de vídeos de uso interno en las comunidades indígenas en Chiapas. Así mismo, Halkin subraya que ha habido un cambio significativo en la calidad de la producción de los vídeos, y cómo todas las producciones, tanto las destinadas a uso interno como externo, pasan por algún tipo de consenso de la comunidad acerca de los temas y contenidos a desarrollar. Con respecto a la distribución, ésta ha ido mejorando, sobre todo en el ámbito académico y universitario, a través de American Anthopological Association (AAA) o Latin American Studies Association (LASA), con lo que las producciones empiezan a generar beneficios ecnómicos. También, a partir de 2012, abrieron su propio canal de vídeos en YouTube. De la importancia de su labor da buena cuenta el hecho de que John Downing utilice su caso como un ejemplo destacado de los objetivos comunes que los medios de comunicación indígena en todo el mundo pretenden conseguir, que no son otros que asegurar su supervivencia, cultura e identidad, su derecho a la autodeterminación, su educación y lanzar llamamientos a la acción. De modo similar, otras estudiosas, como Erika Cusi Wortham, califican a CMP-Promedios como un ejemplo paradigmático del uso político revolucionario de los medios indígenas.

CMP-Promedios, junto a otras entidades, como Proyecto Chakana, Koman Ilel o Ecosur, han
impulsado el florecimiento del vídeo documental indígena en Chiapas, como muestra algún certamen de reciente creación: el Festival bianual
Ocote, miradas encendidas, celebrado por primera vez en San Cristóbal en 2012. El festival es fruto del trabajo en red de diversos espacios culturales autónomos coletos como los cineclubs Kinoki o El Paliacate, el EDELO, o el Café Bar Revolución. La Red de Documentalistas Mexicanos, DocRed tiene un surtido catálogo de las últimas producciones documentalistas en Chiapas tanto de cortos como de largometrajes. En este, encontramos una treintena de títulos que ilustran diversos aspectos de la vida comunitaria, como luchas y movilizaciones populares. En ese panorama destaca el papel desarrollado por uno de los más prolíficos directores chiapanecos, el realizador tzeltal Juan López Intzin, autor de J-Amtel (2013), Música del corazón (2010) o Ts´ajalsul. La Diosa de la laguna (2014). Responsable de la oficina de Medios audiovisuales del Centro Estatal de Lenguas, Arte y Literatura Indígena (CELALI), es autor de más de una docena de vídeos sobre cultura indígena y movilizaciones populares.

Otra muestra de cine alternativo es Subalterna, planteado como una alternativa crítica a la celebración de la primera edición del oficial Festival Internacional de Cine de Chiapas. Su orientación apuesta claramente por el cine de abajo y se alinea con las reivindicaciones indígenas y zapatistas. En su primera edición en enero de 2015 presentó una muestra de dieciséis películas y cortos filmados en Chiapas, entre los cuales, aparte de algunos documentales chiapanecos o mexicanos ya comentados más arriba en este estudio, podemos destacar algunas propuestas de cineastas extranjeros, como la de la directora quebequense Sylvie Lapointe con su documental
La lección del caracol (2012, 60 min.), o el documental Corazón del cielo, corazón de la tierra (2011, 98 min.) de Frauke Sandig y Enrico Black.
Otra experiencia en vídeo es la participación, impulsada en Chiapas por Koman Ilel, en la llamada “Semana por la soberanía audiovisual”, un festival de cine comunitario celebrado simultáneamente, en su edición de 2015, en nueve países: Perú, Bolivia, Colombia, Argentina, Ecuador, Brasil, Cuba, Venezuela y México. Es un festival en el que, junto a decenas de proyecciones, se desarrollan talleres, creaciones colectivas, charlas, conciertos y transmisiones de radio o vídeo. Comenzado en 2012, en Chiapas toma el nombre de “Semana de autonomía audiovisual” para relacionarlo más directamente con el horizonte autonómico popular e indígena en construcción, al considerar la comunicación como una pieza más de su caminar hacia la autonomía en todos los sentidos.

Cine documental mexicano hasta 2014

En el cine documental mexicano, hay que citar varios ejemplos, como
Chiapas: La rebelión bajo sitio (2008) de Greg Berger, que muestra con total crudeza la realidad en la que viven las bases de apoyo del EZLN: perseguidos, golpeados y muchas veces asesinados por el ejército o los paramilitares. El documentalista de origen francés Nicolás Defossé cubrió para medios alternativos el recorrido por México del subcomandante Marcos durante la Otra Campaña, en 2006. Con ese material, realizó una película documental titulada Viva México (2010, 120 min.), de Terra Nostra Films, coproducción franco-mexicana. Presentada en múltiples festivales de más de diez países europeos y americanos, obtuvo también diversos premios. Estrenada en 2010, como “otra forma de celebrar el bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución Mexicana”, se diseñó una ambiciosa gira inicial por dieciséis ciudades de todo el país para su difusión, en proyecciones gratuitas, como una forma de romper el cerco, muchas veces ideológico, de las distribuidoras, y advertir sobre ese serio vacío en la difusión en México. Fuera de México la película se exhibió en más de una decena de países europeos, Estados Unidos y Canadá.

Hay que destacar también
Las preguntas del caracol (2011, 94 min.), de la directora mexicana Afra Mejía, autora también del guión y de la fotografía, película que indaga sobre el impacto del zapatismo en sectores juveniles mexicanos y catalanes. La película se distribuyó y exhibió de forma gratuita en festivales y muestras de cine documental, sedes universitarias y circuitos alternativos. Otro, más reciente, es Caracol, otros nosotros (2014, 73 min.), de Flora Domínguez, una coproducción venezolana, boliviana y mexicana, que comienza en el Festival de la Digna Rabia en 2009 para ilustrar después el funcionamiento de los Caracoles zapatistas como ejemplo de autonomía indígena, válido para otros pueblos latinoamericanos.

En esta última década, también se ha producido un fenómeno reseñable, que tiene que ver con el inicio del reflejo en el cine, en un ejercicio inaugural de memoria histórica, de la hasta ahora no reflejada historia guerrillera mexicana de las décadas de los sesenta y setenta, con cintas como
La guerrilla y la esperanza: Lucio Cabañas (2005, 111 min.), dirigida por Gerardo Tort, La insurrección de la memoria. Un testimonio de las FLN (2009, 36 min.) del colectivo AMV, sobre la historia de las FLN, antecedente del EZLN. También incide en la historia de las FLN Flor en otomí (2012, 82 min.), de la directora Luisa Riley, sobre la vida de una de sus militantes, Dení Prieto Stock.

Cine comercial y de ficción mexicano hasta 2014

Si hay reflejos del zapatismo en el cine comercial mexicano, en cintas como
Hecho en México (2012, 140 min.), del director inglés Duncan Bridgeman o Gimme The Power (2012) del director Olallo Rubio, más reseñable es que la temática de la lucha armada se haya colado en la ficción cinematográfica mexicana. De forma destacada, aunque no se inspire explícitamente en el zapatismo, hay que citar la muy interesante El violín (2007, 98 min.) de Fernando Vargas, filmada en blanco y negro, proyectada en más de una treintena de los más importantes festivales, como el de Cannes o San Sebastián y estrenada comercialmente en no menos de una docena de países de al menos tres continentes.

La primera película de ficción sobre el zapatismo,
Corazón del tiempo (2008, 90 min.), es una película “extraña”, “muy otra”, en palabras de su director y guionista, Alberto Cortés, un cineasta de larga trayectoria en México. Corazón del tiempo es la culminación de un trabajo previo de ocho años, que empezó con una visita a La Realidad en 2000 que impactó mucho al director. Desde aquel momento, él y su coguionista, Herman Bellinghausen, empezaron a pensar en la posibilidad de una película de ficción inspirada en dos historias muy diferentes, pero igual de sorprendentes: la rebelión zapatista y Alicia en el país de las maravillas, la novela de Lewis Carrol. Tras conseguir la aprobación de las Juntas de Buen Gobierno, el proyecto pasó a ser una coproducción zapatista. La JBG Hacia la Esperanza actuó como coproductora, conoció y aprobó el guión previo, se hizo cargo de la escenografía, el transporte, la logística y designó una comunidad donde realizar el rodaje. Una de las primeras decisiones fue hacer la película en formato de 35 mm. y contar con indígenas para hacerse cargo de todos los personajes, sin ningún actor profesional, lo que aumentó mucho las dificultades a las que enfrentarse: en muchos casos, estamos hablando de comunidades sin acceso a la luz eléctrica, a la televisión y, mucho menos, al cine. Eso produjo un replanteamiento, en primer lugar, de las condiciones de preparación y producción. Por ello, se concibió como un proyecto integral de acercamiento de las comunidades indígenas al cine. Primero se consultó a las Juntas y a las comunidades la posibilidad del proyecto. Una vez obtenido el permiso, se empezó por proyectar cine, por hacer el primer cineclub selvático, con proyecciones desde títulos de Chaplin y películas clásicas mexicanas de las décadas de los años cuarenta y cincuenta a Matrix o El tigre y el dragón.

Durante meses, el director y su equipo visitaron pueblos choles, mames, tojolabales, hasta que los propios zapatistas sugirieron pueblos y familias en comunidades menos tradicionales, en la Selva Lacandona, en la zona fronteriza, donde predomina el castellano. La decisión de filmar en ese idioma, frente al uso de las lenguas indígenas fue tomada por la JBG para privilegiar la difusión de la película. Por condición previa zapatista, se llegó al acuerdo de pagar por igual a todos los participantes, sin importar su ocupación en la producción. La filmación tuvo como base principal la comunidad San José del Río, en el MAREZ San Pedro de Michoacán, cerca de Las Margaritas y realiza un recorrido por toda la geografía zapatista, con localizaciones en los pueblos Nuevo Amanecer, Santa Rosa, Nuevo Progreso Agua Azul, Cerro del Huitepec, 24 de diciembre, Guadalupe Tepeyac, La Realidad, Chayabes y Rancho Nuevo. La película cuenta una historia de amor protagonizada por una joven, Sonia, protagonizada por Rocío Barrios, que en el marco de la resistencia popular frente a las autoridades federales, no duda en enfrentarse también a la autoridad paterna y comunitaria. Sonia ha sido pedida para desposarse a la manera tradicional, es decir, por decisión de sus padres y a cambio de una vaca como dote, para casarse con Miguel, un valorado dirigente juvenil de la comunidad, a quien conoce desde la infancia. Aunque el matrimonio ya está concertado, surge un problema: Sonia ya ha puesto sus ojos en Julio, un teniente insurgente, que también corresponde a sus sentimientos. Con su común decisión y su rebeldía frente a los designios paternos y comunitarios, Sonia y Julio también ponen en peligro la seguridad de la comunidad y del ejército insurgente, con lo que el conflicto se establece a varias bandas. La decisión de Sonia desafía, al tiempo, la centenaria tradición indígena y la “nueva costumbre” revolucionaria.

Finalizada en 2007, se estrenó, en primer lugar, en agosto de 2008 en La Realidad y después tuvo lugar una gira por los restantes Caracoles. Ese mismo año, fue presentada comercialmente en la sección “Horizontes Latinos” del Festival de San Sebastián y en el Festival de Sundance, en Estados Unidos. En 2009, en el Viva Fest, del Reino Unido, en el francés de Toulouse, el ecuatoriano Cero Latitud y en el brasileño de Ceará, en Fortaleza. En México, lo fue en la XXIV edición del Festival de Cine de Guadalajara, donde consiguió, el 26 de marzo de 2009, el premio Mayahuel al mejor director mexicano. Se distribuyó tanto en cines comerciales como por medio de la distribución gratuita del DVD en el circuito alternativo y facilitando que el mercado negro tuviera acceso a una copia de calidad, como un inédito y deliberado ejercicio de distribución autónoma.



ENLACES

Viaje al centro de la selva, memorial zapatista
(1994), Epigmenio Ibarra
https://www.youtube.com/watch?v=rc2W4_NArWk


A Place Called Chiapas
(1998), Nettie Wild
https://www.youtube.com/watch?v=4TffwElt_UU

Marcos, aquí estamos (2001), Gianni Mina y Manuel Vázquez Montalbán
https://www.youtube.com/watch?v=_MJqbsvJG7o


Caminantes
(2001), Fernando León de Aranoa
https://www.youtube.com/watch?v=j-BcpRIOJXM&index=5&list=PLr277G30rIo9lCMESMdqk-G4d_YHTCnK3

Zapatistas. Crónica de una rebelión
(2003), Víctor Mariña y Mario Viveros
https://www.youtube.com/watch?v=AVsozwJjRKs


20 y 10. El fuego y la palabra
(2003), Montaje de Bellinghausen, Cortés, Gutiérrez, Ramírez, Sampson y Vera

Parte 1
https://www.youtube.com/watch?v=tm5eYXYqrqI&index=50&list=PLr277G30rIo9guJHyHKO6Ctov15K6P9T1

Parte 2
https://www.youtube.com/watch?v=H-mPEwlGkQ4&index=49&list=PLr277G30rIo9guJHyHKO6Ctov15K6P9T1


Corazón del tiempo
(2008), Alberto Cortés
https://www.youtube.com/watch?v=g8oPYqGdCds

Autonomía zapatista, otro mundo es posible (2008), AMV
Parte 1
https://www.youtube.com/watch?v=-HInczmOHtM&list=PLr277G30rIo9guJHyHKO6Ctov15K6P9T1&index=186


Parte 2
https://www.youtube.com/watch?v=oUoZyW9GssM&list=PLr277G30rIo9guJHyHKO6Ctov15K6P9T1&index=185


También se pueden consultar varios centenares de vídeos más en el Canal Zapatista EZLN en YouTube
https://www.youtube.com/user/SupMarcosEZLN

Sobre vídeo comunitario indígena, consultar los de Promedios en su canal en YouTube, con casi doscientos cortos
https://www.youtube.com/user/PromediosMexico