El 21 de diciembre de 2012, el EZLN organizaba una de sus más impactantes movilizaciones públicas en San Cristóbal, para dar su “recibimiento” al nuevo presidente priista Enrique Peña Nieto. Se trató de la conocida como Marcha del silencio, en el que más de cuarenta mil zapatistas ocuparon por sorpresa y en silencio el centro de seis importantes ciudades chiapanecas. Se trató de la puesta de largo presencial de las nuevas generaciones zapatistas, la de aquellos jóvenes nacidos tras la insurrección, criados en municipios zapatistas y educados en sus escuelas autónomas. Pocos días después, el EZLN anunció su siguiente iniciativa: la Escuelita Zapatista, para que miles de personas pudieran viajar a territorio autónomo para asistir a un curso donde se enseñaría la experiencia zapatista en la lucha por su libertad y autonomía. El profesorado serían las propias bases de apoyo de las comunidades rebeldes, pues cada asistente viviría en sus casas durante una semana, compartiendo su trabajo, techo y alimentación y asistiendo a clases donde ellos mismos les enseñarían su experiencia de edificación de su autonomía.

El domingo 11 de agosto de 2013, en el CIDECI de San Cristóbal, comenzaron las sesiones de la Escuelita, donde los 1.500 asistentes a la primera sesión del curso “La libertad según los zapatistas” comenzaron sus trabajos, con un notable despliegue organizativo por parte de las comunidades. Ese primer día se organizó la distribución de los materiales de estudio, consistente en dos discos compactos y cuatro libros sobre temas diversos (gobierno autónomo 1 y 2, participación de las mujeres y resistencia autónoma) y el traslado de los asistentes a los cinco Caracoles. Asimismo, se realizó un concierto de apertura con la participación de varios artistas, como Paco Barrios, el Mastuerzo, Moyenei o Rocko Pachucote.

Posteriormente, en una posdata de un comunicado, Marcos insistió en que, frente a las críticas que intentaban denostar al EZLN con el argumento machacón de que “los indígenas zapatistas están igual que hace 20 años y no ha avanzado su nivel de vida”, era el propio EZLN el que abría su territorio al escrutinio directo, sin intermediarios, para que las transformaciones pudieran ser comprobadas de primera mano por los asistentes a la Escuelita. En diciembre de 2013 y en enero de 2014 se volvió a repetir la experiencia con varios miles de participantes más. Estaba previsto que la experiencia continuara el verano de 20145, pero el ataque paramilitar a la Realidad que costó la vida al maestro Galeano ocasionó que se suspendiera su realización por motivos de seguridad.