MÚSICA Y ZAPATISMO

La historia del movimiento zapatista también corre paralela a acordes y melodías. En palabras de Luis Hernández Navarro: “Digamos que eso de la música y la fiesta se dan mucho por aquellas tierras del sureste mexicano.(…) La marimba no falta cuando se necesita, y eso que se necesita a cada rato. Bailan de día y de noche, con secas y con lluvias. Tan importante es que en sus relatos fundacionales se habla de cómo dos de los primeros dioses sacaron como su primer acuerdo el hacer baile, y se tardaron en él porque estaban contentos de que se habían encontrado”108.

El corrido, como parte del arsenal del pobre, de the weapons of the weak de James Scott, es un elemento privilegiado del repertorio musical popular en México, es el vehículo tradicional, desde la Revolución de 1910, de la resistencia cultural campesina y el símbolo por antonomasia, metonímico, de lo popular y de la insurgencia. Desde 1994, los zapatistas han desarrollado un cancionero que abarca todas sus zonas de influencia. Autores individuales, trovadores y trovadoras, se mezclan con obras de autoría colectiva, como muestra de un patrimonio común de experiencias y sentimientos. No sólo tocan y escuchan su propia música, con nuevos grupos surgiendo, con composiciones distribuidas en casetes y emitidas por su Radio Insurgente, sino que escuchan la que su ejemplo ha inspirado a otros muchos en los rincones más diversos. Sonido Libertad, de Guadalupe Tepeyac; Trío Montaña, de Las Tazas; la Marimba de San José; Los Perseguidos Magonistas, del MAREZ Flores Magón; Los Jóvenes Zapatistas del Sur, de la Realidad; Los Relámpagos del Norte de Chiapas, del MAREZ del Trabajo o el Grupo Rebelde son unos cuantos de los grupos musicales que han aparecido en tierras zapatistas. Esa sería la producción musical interna del movimiento, pero también existe una variante externa, representada por las múltiples producciones distribuidos con editoras sin nombres o no registradas, semiclandestinas… muchas de autor anónimo, pero otras con autores conocidos, como Andrés Contreras, José de Molina, Banda Tambora de Sinaloa, Los Leones de la Sierra de Xichú o, de forma destacada, Óscar Chávez, con varios discos dedicados al EZLN.

La irrupción zapatista también motivó un movimiento general de revalorización de la cultura indígena y sus lenguas, especialmente tras el debate sobre los acuerdos de San Andrés. Ello contribuyó en México a la aparición de los primeros grupos que se lanzaron a componer rock en sus lenguas: el primero fue Sak Tzevul, Relámpago Blanco, tzotziles originarios de Zinacantán,
Chiapas, uno de los conjuntos de rock que más han llamado la atención desde su nacimiento en 1996. En 2000 grabaron su primera canción en el disco colectivo De el costumbre al rock. Se les considera los iniciadores de lo que en el XXI se conocerá como bats’ il rock, rock en tu lengua. Otra de las cantantes que empiezan a componer en un contexto de revalorización de las lenguas indígenas es la oaxaqueña Lila Downs. No sólo incluye canciones en idiomas indios en sus discos, sino que dedica algunas, como Smoke, a la denuncia a lo sucedido en Acteal, junto con críticas a la marginación indígena, la falta de justicia y derechos humanos en México o al TLC y la revuelta indígena

El propio Marcos realizó un recuento inicial en un comunicado, en los que cita, de modo incompleto, a más de ciento cuarenta cantantes y grupos:“En México: La Bola, Santa Sabina, Panteón Rococó, Maldita Vecindad, Sekta Core, Mákina, El Mastuerzo, Tijuana No, Jambo, Los de Abajo, La Nao, Trolebús, La Dosis, Resorte, Guillotina, Estrambóticos, Maná, Julieta Venegas, Petróleo, Juguete Rabioso, Rotor, Funkswagen, Café Tacuba, Salario Mínimo, El TRI, Fratta, Botellita de Jeréz, Serpiente sobre Ruedas, Los Hermanos Rincón, Los Nakos, Ana de Alba, Leones de la Sierra de Xichú, José de Molina (QEPD), Lidia Tamayo, Arturo Márquez, Nina Galindo, Nayeli Nesme, Eugenia León, Hebe Rossel, los y las de la Escuela y el Conservatorio nacionales de Música, la raza del CLETA, y no pocos cantautores que, en combis y autobuses, deleitan al respetable a cambio sólo de “lo que sea su voluntad joven, señito, caballero”. En Francia, Alemania, el Estado Español, Euskadi, Italia, Canadá, Estados Unidos, Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, y en otras partes del mundo: Negu Gorriak, Mano Negra, Hechos contra el Decoro, Color Humano, Sook and the Guay, Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat, Juan Perro, Ismael Serrano, Dut, Manu Chao, Hubert Cesarion, Ruben and Babakar, DKP, Ethnicians, Pushy!, La Huanda, Sree, Denise, P18, Ghetto 84, Radio Bemba, Banda Bassotti, Arpioni, Gang, Tupamaros, Klaxon, Radici Nel Cemento, R.D.E., Swoons, Another Fine Mess, Maltschicks, Dady Longleg, Jelly Gruel, Mundmachine, Lunchbox, Caution Sreams, Kommerzinfarkt, KJB, Deh-kadenz, Nervous, Ate Hands for Brains, The Evil Bad, Provisorium, Novotny Tv, Down The Stairs, Rubabs, Daisies, Plattrock, King Prawn, Steven Brown (Nine Rain y Tuxedo Moon, Tuxedo Moon, Paralamas, Xenreira, Planet Hemp, Fito Páez, Charly Garcia, Todos tus Muertos, Los Guarros, Divididos, Ilya Kuryaki anda The Valderramas, Andrés Calamaro, Lumumba, Los Tres, Mercedes Sosa, León Gieco, Daniel Viglietti, Vicente Feliú, Rhytm Activism, Rage Against The Machine, Aztlán Underground, Indigo Girls, Quetzal, Ozomatli, Jackson Browne, Los Skarnales, King Changó, Sepultura” (Comunicado 20 de febrero de 1999).

En México, el primer disco de rock dedicado al EZLN apareció ya en 1994, Trangresores de la ley, de Tijuana No, dando inicio a un amplio movimiento que hizo de los hasta entonces inéditos conciertos de apoyo al zapatismo, multitudinarios y autogestionados, un nuevo modo de activismo e identidad en la cultura popular juvenil, especialmente ligada con el ska, el rap y el hip-hop, cuya confluencia con el movimiento rebelde es una de sus dimensiones más vitales. Ejemplo de ello pueden ser dos grupos íntimamente ligados al zapatismo desde sus comienzos, como La Maldita Vecindad, o Panteón Rococó, aparecido en 1995.

Otros grupos incluso han viajado hasta Chiapas para tocar en territorio zapatista o conocer su experiencia: Manu Chao, Fermín Muguruza, Hechos Contra el Decoro, Amparanoia, las alemanas Wemen, los italianos 99 Posse, las estadounidenses Indigo Girls o los puertorriqueños Calle 13. La nómina total ascendería, con seguridad, a varios centenares de grupos en todo el mundo, un fenómeno de resonancia musical inédito en el terreno de los movimientos sociales.
Entre ellos, se pueden destacar varios ejemplos por su alcance y difusión en diversos ámbitos; en el ámbito latino, destaca el caso de Manu Chao y en el mundo anglosajón, los norteamericanos Rage Against the Machine. Manu Chao visitó pronto Chiapas y su primer disco en solitario, Clandestino (1998), fue explícitamente dedicado al EZLN. La fusión mestiza, fusión de fusiones, de marcado carácter latino es el terreno de exploración y asentamiento de su nuevo proyecto y se constituye como un auténtico símbolo de resistencia. Clandestino supuso, respecto a Casa Babylon, una actualización de consignas e ideas de añejo sabor político, una contextualización inteligente y lúcida de demandas populares. Es su disco más latino, con gestos hacia el reggae, el rap y el techno,con una militancia política explícita al incluir discursos sampleados del subcomandante Marcos por todo el disco. Obtuvo un enorme éxito en Europa y Latinoamérica, llegando a vender más de tres millones de discos. Su identificación con el zapatismo se mantiene desde entonces inalterable y le granjeó problemas migratorios con el gobierno mexicano. Por el lado musical, Clandestino supuso el inicio de toda una corriente musical conocida como música radical mestiza, en la que las referencias al zapatismo se convierten en una constante.

El otro impacto musical global es protagonizado por Rage Against the Machine, una banda de rock formada en Los Ángeles en 1991, compuesta por Zack de la Rocha, Tom Morello, Tim Commenford y Brad Wilk. Se trata de una de las bandas más notables e innovadoras en el panorama musical norteamericano de los noventa, con una mezcla de rock alternativo con influencias punk, rap, hip-hop y funk, con una evidente inspiración izquierdista en su actitud, letras y temas, lo que supone ser la actualización de la música radical de protesta en los años noventa en los Estados Unidos y uno de los grupos fundamentales de la banda sonora del movimiento antiglobalización mundial de finales de los noventa y del cambio de siglo.

Desde sus inicios dieron muestras de apoyo a diversos movimientos alternativos en su país y otros países: Zach viajó ya en 1995 a Chiapas a los diálogos de San Andrés, participó en varias ocasiones como observador de derechos humanos en comunidades zapatistas y era un miembro activo de la solidaridad en Estados Unidos, en la CND. En 1996, varios miembros del grupo asistieron a los Encuentros Intergalácticos en Chiapas. Desde entonces el zapatismo ha sido una de las constantes en sus referencias y simbología: en sus actuaciones, la iconografía zapatista es evidente, con el escenario presidido por un telón negro con una estrella roja en el centro, la misma bandera del EZLN. Morello luce habitualmente esa bandera en su ropa, en las camisetas, en presentaciones audiovisuales.

En 1996 publicaron su segundo álbum, Evil Empire (El imperio del mal), que alcanzó el número uno en las listas musicales en su primera semana, a pesar de su explícito contenido
político radical, y contiene cuatro canciones inspiradas por los zapatistas de un total de once. Entre ellas destaca, sobre todo por la difusión del vídeo del mismo tema, la canción People of the sun, (El pueblo del sol), interpretada por primera vez en París el 9 de mayo de 1996 y lanzada en un disco EP junto a otras canciones de temática zapatista. El texto de la canción hace referencia al pasado azteca mexicano y a la lucha contra el imperio español, junto a unos disturbios raciales antimexicanos en Los Ángeles en 1943, para acabar con referencias de apoyo a la lucha armada de los zapatistas. El disco alcanzó varios premios en los diversos mercados discográficos y el vídeo de la canción alcanzó un premio MTV. A lo largo de su carrera, siempre manifestaron su apoyo al zapatismo por diversos canales: en sus canciones, sus conciertos, en documentales y entrevistas.

El musical devino así en un campo de lucha significativa dominado por los partidarios del zapatismo, que le dieron mucha visibilidad y credibilidad no sólo en México, sino en todo el mundo. Ello motivó que, con motivo de la realización de la marcha indígena de 2001, hasta el gobierno quisiera contrarrestar esa creciente influencia musical al contraprogramar un multitudinario concierto por la paz con grupos como Maná y Jaguares frente a los que realizaban los más numerosos y beligerantes prozapatistas.

El zapatismo es consciente de la importancia del campo musical y así lo puso de manifiesto, en el marco de la campaña 20 y 10, con la iniciativa más interesante en este terreno: la edición y lanzamiento de un recopilatorio con cuatro discos de música, a modo de memorial sonoro del zapatismo, un recopilatorio de su soundtrack, que capta su espíritu y lo evoca. Se trató de un álbum editados por Rebeldía,bajo el título de El fuego y la palabra. La recopilación de las 82 canciones fue seleccionada por Ignacio Pineda y remasterizada en el estudio del Foro Alicia, sede emblemática del zapatismo chilango. Cada disco del álbum tiene un título diferente: Fuego, Palabra,Resistencia, Dignidad. En Fuego, están los grupos extranjeros que han apoyado al zapatismo. Vascos, franceses, españoles, italianos, chilenos, argentinos, brasileños, venezolanos, chicanos y otros estadounidenses: Fermín Muguruza, Mano Negra, Sargento García, Manu Chao, Hechos Contra el Decoro, Aztlán Unideground, Kortatu, Banda Bassotti, Amparanoia, Segarroi, Todos tus muertos, 99 Posse, Ozomatli, Dusminguet, Quetzal, Dr. Calipso, Kojón Prieto y los Guajolotes,… Palabra recoge a autores y compositores mexicanos o extranjeros que aunque no necesariamente aluden al movimiento zapatista, sí reflejan el clima social en que surge y evoluciona el EZLN. En este volumen se encuentran las canciones de Lila Downs, Café Tacvba, Nina Galindo, Marina Rosell, Ismael Serrano, Rockdrigo González, Joaquín Sabina, León Chávez. Arturo Meza, Gerardo Enciso, León Gieco, Rafael Catana, Pedro Guerra y Real de Catorce, entre otros. El tercer disco, Resistencia, agrupa a grupos mexicanos de ska y reggae caracterizados por combinar su quehacer musical con el compromiso social, a contracorriente de las modas que trata de imponer la gran industria de la música comercial: Salario Mínimo, Los Rastrillos, La Tremenda Korte, Nana Pancha, Tijuana No, Salario Mínimo, Panteón Rococó, Los de Abajo, La Revuelta Propia, Salón Victoria, La Secta Kore, La Sonora Skandalera o Maldita Vecindad. Dignidad, título del cuarto disco, incluye a los músicos de las comunidades zapatistas en grabaciones de campo, mezcladas y remasterizadas. En ellas, los protagonistas de uno de los movimientos sociales más trascendentes de los últimos años hacen la crónica musical de su propia lucha, sobre todo mediante cumbias y corridos, interpretadas por insurgentes, comandantes y bases de apoyo de EZLN: Dos Vientos de Voz y Fuego, Los Magonistas Perseguidos, Colectivo Polho, Jóvenes Zapatistas del Sur, Grupo 17 de noviembre, Los Continuadores de los Veteranos del Sur, Los Relámpagos del Norte de Chiapas, Trío Montaña, Comandante David y Colectivo Musical de San José del Río.

La música popular, el rock como práctica artística, en México y en el mundo, fue en el XX uno de los territorios privilegiados para la revuelta juvenil, por su cuestionamiento de las normas, los valores y los poderes establecidos. Como lugar de enunciación, se convierte en un espacio privilegiado de subjetivación política, al cuestionar unas estructuras sociales autoritarias y excluyentes que separan y jerarquizan de forma desigual a las personas. Por ello, en momentos concretos, se pone de manifiesto una lucha evidente entre esa expresión libertaria y los propósitos de la industria, que intenta normalizarlo y mantenerlo como una mercancía más dentro de la lógica del mercado. Pero la música, el rock y sus variantes, sigue siendo en el siglo XXI un ámbito privilegiado de creación y participación juvenil, en conciertos y eventos
comunicativos que muchas veces funcionan al margen de las industrias culturales, planteando formas alternativas de transmisión cultural, que, al tiempo, condicionan y transforman la propia industria. Por ello, no se puede considerar que el musical sea un espacio homogéneo, en el que el poder sólo se reproduce, sino que estamos, sin duda alguna, ante un escenario donde el poder se cuestiona y pone en juego. Así las cosas, en el siglo XXI, la expresión musical continúa siendo un ámbito privilegiado de difusión de las demandas zapatistas, de enganche con nuevos sectores juveniles, de recogida de apoyo material a la construcción de la autonomía y de creación de espacios, aunque sean efímeros, de autonomía creativa. Tanto en México como fuera del país, la música, el rock, siguió siendo uno de los principales escenarios de construcción de significación rebelde. En los diversos conciertos e iniciativas solidarias, siguen participando lo más granado de la música radical o del escenario comercial, como Café Tacvba, Maldita Vecindad, Molotov y Zoé.

También es necesario reseñar que aparecen nuevas formas de intervención musical ligadas a las
nuevas formas de activismo juvenil y al impacto de la nueva web 2.0, que viene también a revolucionar el panorama de producción y distribución musical. En el marco de la campaña nacional e internacional “Miles de Rabias, un corazón: VIVAN LAS COMUNIDADES ZAPATISTAS“, celebrada en 2012, músicos de México y de otros muchos países del mundo contribuyeron para crear una colección musical. Se trata de la recopilación Rola la lucha zapatista. Acoplado rebelde (2012), descargable de forma gratuita en internet y que reúne más de setenta canciones de todo tipo de grupos, muchos de ellos quizás poco conocidos, pero muy representativos de los diferentes movimientos musicales de abajo, fuera de los grandes circuitos comerciales: grupos como Aníbal Méndez, Los Tlaxiqueros, Tijuana Blues Band, El Otro Sound System, Cienpiés, Tony Romo, Lengualerta, Zapateros sin zapatos, Mexikan Sound Sistem, Punker Teokalli, Los Nadie, Olmeca, Semilla, Conciencia Total o Quinoa Groove.


Tras el ejemplo del rock indígena de Sak Tzevul, Chiapas se ha convertido en el estado con más grupos de rock en lengua indígena y a ello no es ajeno el zapatismo ni los intentos gubernamentales por reducir su influencia. Así, en 2006 surgen otros conjuntos, como el tzotzil chamula Vayijel, en 2007, Lumaltok , de Zinacantán; en 2008, Yibel tik Banamil, de Chamula y Zinacantán; en 2009, Xkukav y el muy interesante Slaje’m K’op, banda chamula de hip-hop. En 2010, aparece Hektal, en Zinacantán, Ik’al Joj, Ik’al ts’i, Uyuj, o Yochob. En 2012, en
Oxchuc, aparece la banda tzeltal Ik´al Ajaw, y fuera de la zona de los Altos de Chiapas, hay que nombrar a La Sexta Vocal, de Ocotepec, que cantan en zoque y muy identificados con el zapatismo.
Fundamental en este florecimiento han sido las oportunidades para tocar en directo o para grabar que ofrecen en la actualidad la escena musical de San Cristóbal o la celebración,desde 2010, de festivales anuales como “Kuxlejal K´in K’evujel ta yolon K’analetik, en Zinacantán y Chamula. El bats´il rock ha alcanzado el más prestigioso y global de los escenarios mexicanos, el macrofestival Vive Latino en México D.F, cuando en su edición de 2014, tocaron los grupos chiapanecos Hektal, Yibel tik Banamil, Lumaltok y Sak Tzevul.


Un interesante trabajo de investigación sobre el panorama musical mexicano y el influjo zapatista es el segundo libro de Bernardo Anaya, Rebel Soundtrack: The Zapatista Music (2013), en La Cuadrilla de la Langosta y Orbis Press. En sus dos primeros capítulos, presenta una actualización de su primer libro Neozapatismo y rock mexicano (2012) sobre el panorama mexicano, y después cuenta con la más valiosa y novedosa aportación de sus dos últimos capítulos: el tercero, dedicado a reseñar la escena musical rebelde internacional y el cuarto, con una completa discografía zapatista comentada, con discos de múltiples países, latinoamericanos o europeos, como Italia y España.


ENLACES

Recopilación musical Rola la lucha zapatista
http://radiozapatista.org/?p=5518



Documental Crónica de un alzamiento anunciado. El zapatismo y el rock mexicano (1996), MTV News
https://www.youtube.com/watch?v=rkUxaXAeHMo&index=5&list=PLr277G30rIo_JV0U4vg0389uv1Exn7-2F



Manu Chao Infinita Tristeza en directo en Polhó, Chiapas.
https://www.youtube.com/watch?v=Co-XQm9NDd0